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BIENVENIDOS : 

A la comunidad universitaria de la facultad;

Actualmente nos encontramos en el siglo XXI, en plena cuarta revolución industrial, esta situación involucra la irrupción de fenómenos disruptivos digitales; que implican comprender el papel de las nuevas tecnologías digitales y su efecto en las empresas privadas y públicas, la inteligencia artificial, la robótica o el big data en los procesos económicos, industriales y sociales.

Asimismo, en los últimos años se observa que la generación, transmisión y adquisición del conocimiento, dejó de ser lenta, escasa y estable; hasta 1900 el conocimiento humano se duplicaba aproximadamente cada siglo pero actualmente ocurre al menos cada 13 meses, para convertirse en activa, amplia y variable, lo que introducirá una enorme presión en el diseño y la estructura curricular de carreras y especialidades universitarias, pues es inminente que el conocimiento se volverá rápidamente obsoleto y que su correlato será el de una transición y modificación del empleo. La OCDE señala que 8 de cada 10 nuevos puestos que se están creando demandan un componente importante en innovación y de mediano y alto valor agregado, los cuales no necesariamente están siendo proveídos por las universidades tradicionales.

La perspectiva futura se hace más preocupante, cuando se observa la tasa de desocupación de los egresados, la ineficiencia en el financiamiento destinado a la educación superior o las tasas de retorno.

Este es el panorama general que enfrentamos, por lo que necesitamos que la educación que proporcionamos sea capaz de adecuarse a las exigencias de una sociedad y una economía mucho más sofisticada y compleja que la que teníamos en el pasado; una educación en la que la calidad, la reputación institucional, la flexibilidad y la excelencia de los programas académicos, entre otras cosas, sean de tal pertinencia que como dice la organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura(OEI), permita a los egresados integrarse a un mercado laboral que requiere de una alta cualificación y que la adquisición de competencias transversales como el dominio de nuevas tecnologías, la capacidad de innovación y la capacidad de adaptación a esas innovaciones, sea el principal activo que posean los nuevos profesionales.

Es evidente entonces que es necesario tomar decisiones audaces ahora para el futuro, es el desafío que tenemos que afrontar si queremos ser competitivos en el siglo XXI.

La empresa en sus objetivos básicos también ha evolucionado, su rol al principio era el de producir, porque la demanda era mayor que la oferta, posteriormente fue el de vender, porque había competencia; luego al globalizarse el mundo y con la existencia de mayor competencia elevó sus riesgos, por lo que aparecen las cobranzas, para asumir en el hoy un rol de distribuidor de beneficios y riesgos tangibles e intangibles a través del involucramiento de los  stakeholders (son todas aquellas personas, grupos y entidades que tienen intereses de cualquier tipo en una empresa y se ven afectados por sus actividades. Son interesados, directos o indirectos, en que la empresa funcione ya que en caso contrario les afectaría directamente).

Si unimos entonces los conceptos de cambio, educación y unidad de generación de riqueza, resulta una obligación para todos los involucrados en el mundo académico y en particular a los miembros de nuestra facultad participar en este gran reto que significa el preparar mejores ciudadanos para el mañana; por lo tanto, debemos asumir de la mejor manera nuestras responsabilidades, en el papel que nos toque desempeñar, porque todos tenemos que estar convencidos que la educación, es el único camino y la gran vía que nos llevará al progreso de nuestra sociedad.

Muchas gracias por su gentil atención

drludena

Dr. Luis Humberto Ludeña Saldaña

Decano de la Facultad