El Ingeniero Industrial puede incorporarse sin problemas a instituciones públicas como privadas abarcando áreas tan amplias como la administración y la gestión, la investigación de operaciones, la ergonomía, el control y la ingeniería de la calidad, la optimización de procesos y sistemas, la formulación y el desarrollo de proyectos entre otras.

 

Esta versatilidad y visión holística de los procesos lo hacen muy útil en empresas grandes y pequeñas y con variados niveles de tecnificación y/o modernización.